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Tu amor incondicional te enseñará a decir no, cuando tu paz se ve afectada

Muchos de nuestros problemas son porque no sabemos decir no. Esta palabra se asocia a no ser una buena persona, a no ser aceptados por quienes nos importan. A ser poco empáticos o tememos represalias ante nuestra negativa. Estamos en toda libertad y tenemos la plena responsabilidad de decir no cuando nuestra paz está en juego.

Cuando algo nos disgusta, perturba, hiere o va en contra de alguno de nuestros principios, intenciones o nuestra voluntad. Debemos actuar de manera que el respeto hacia los demás predomine, donde no afecte nuestra tranquilidad o el bienestar de otra persona.

Tienen que respetar tus opiniones, acciones, ideas, sin juzgar, tratando de comprender y ser lo más empáticos posibles. De igual forma debemos actuar con nosotros mismos, si hay algo que no encaja en nuestra vida debemos aplicar ese respeto. Saber negarnos, saber decir no. Esto aplica para personas y situaciones.

Decir sí siempre a cualquier pedido sabiendo que nos puede hacer daño, eso no es amor. Cuando se entiende que ser asertivos en nuestras manifestaciones nos da tranquilidad y permite estar alineados con lo que somos es cuando podemos, sin sentirnos culpables, decir no.

Tienes el derecho y el deber de decir no cuando tu paz se ve perturbada.

Por la concordancia de tu esencia y te hacer un ser único, tienes el derecho y el deber a decir no a cualquier petición que no va contigo porque te preocupa tu equilibrio. Solo respetándose, entenderemos lo que es respetar a los demás. Escuchando nuestras inquietudes y resolviéndolas, seremos capaces de acercarnos a otros y prestarles colaboración sin atentar contra nuestro equilibrio.

Decir no, no nos hace egoístas

Las personas que están a nuestro alrededor cuando nos dicen no a alguna petición, debemos aceptarlas porque es una muestra de respeto. Aceptar que ellas tienen prioridades que no necesariamente deben estar vinculadas a las nuestras, corresponde al entendimiento que cada quien está en plena libertad de decidir de acuerdo a lo que considere conveniente.

Decir no, no te hace egoísta, decir no ante una petición no significa que rechazamos a la persona que la hace. No tienes por qué ser servicial, ni obediente para ser aceptado, tendrás mayor aceptación cuando tu autoestima sea el filtro a través del cual decidas aceptar negarte ante cualquier solicitud.